En los ultimos años, Dubai ( Emiratos Arabes ) se ha convertido con extrema celeridad en una capital de hitos tecnológicos y arquitectónicos. Los rascacielos más altos del mundo, la fuente más grande, la pantalla OLED … etc.

Sin duda esta es la imagen que nos llega a occidente y los turistas visitantes, pero lo cierto es que el contraste social es brutal dentro de su entramado y detrás de toda esta aparente perfección se esconden 300.000 inmigrantes ilegales viviendo en condiciones de semiesclavitud trabajando por un puñado de dólares.

Ghaith Abdul-Ahad corresponsal del diario británico The Guardian nos cuenta la historia:

“Todos estos hombres son parte de un enorme timo que ayuda al boom de la construcción en el golfo. Como cientos de miles de emigrantes trabajadores, cada uno paga más de 1.280 euros a agentes de empleo en la India y Paquistán. Les prometieron el doble de la paga que les dan, más billetes de avión para ir a visitar a sus familias una vez al año, pero ninguno de los hombres de la habitación ha leído de hecho su contrato. Sólo dos de ellos saben leer.

Una vez llegan a los Emiratos Árabes Unidos, los trabajadores emigrantes son tratados casi como ganado, sin acceso a cuidados médicos y muchos otros derechos básicos. La empresa que los gestiona retiene sus pasaportes y, a menudo, un mes o dos de sus pagas para asegurarse de que siguen trabajando. Y por esto algunos sólo ganarán 400 dirhams (80 euros) al mes.”

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